Bankia, ley hipotecaria, pagos y Mifid II, los retos bancarios de Calviño

Fuente: WFG
06/06/2018 13:48

MADRID, 06 JUN. (Bolsamania.com/BMS) .- La mujer elegida por Pedro Sánchez para ponerse a los mandos del Ministerio de Economía, Nadia Calviño, se encontrará a su llegada a una de las carteras económicas con más peso del Ejecutivo con un escenario financiero complejo, con la privatización de BANKIA como uno de sus principales retos.



El Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (Frob), actual propietario del 60,63% de la entidad presidida por José Ignacio Goirigolzarri, trabaja con el horizonte de deshacerse de su participación antes de que termine 2019, si bien su presidente, Jaime Ponce, ha abierto la puerta a ampliar este plazo al considerarlo “una buena baza” y manifestar que no tiene “ninguna ansiedad” por realizar una colocación en condiciones que no sean las adecuadas.



Así, el plazo del que dispone, en principio, el Estado para salir de Bankia coincidirá en gran parte con el mandato de Calviño al frente de Economía, a pesar de que la duración del nuevo Ejecutivo es aún desconocida.



No parece que el objetivo del anterior Gobierno de salir de Bankia maximizando las ayudas pueda cumplirse en el corto plazo, pues el valor de mercado de la entidad no ha dejado de caer en los últimos meses.



Concretamente, los títulos del banco valen actualmente 3,236 euros, es decir, un 20,3% menos en comparación con el precio al que se realizó la última colocación por parte del Frob el pasado mes de diciembre. Tras dos únicas colocaciones, del 7,5% en febrero de 2014 y del 7% en diciembre del año pasado, no parece el momento oportuno para llevar a cabo una tercera.



En todo caso, el futuro de Bankia dependerá del nuevo Gobierno, que podría aprobar en Consejo de Ministros un nuevo aplazamiento de la salida del Estado de Bankia, como ya hizo hace un par de años, o bien podría cambiar el rumbo del banco accediendo a la petición de Podemos de crear una banca pública.



SAREB Y LAS LEYES PENDIENTES



No obstante, el futuro de Bankia no será el único reto que afrontará Calviño en relación con el escenario bancario, que tiene marcada otra fecha, aunque más lejana, en el calendario: la liquidación de los activos traspasados a la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb).



La vida de este ‘banco malo’ creado en 2012 se extinguirá, previsiblemente, no más tarde de 2027, como establece la legislación, aunque es cierto que su futuro dependerá en mayor medida de sus accionistas privados, puesto que el Frob es propietario de una participación inferior al 46%.



La ley hipotecaria será otro de los frentes financieros en los que deberá batallar Calviño. Esta nueva norma, que endurecerá los requisitos para las ejecuciones hipotecarias, prohibirá las operaciones vinculadas y facilitará el cambio de un préstamo de tipo variable a fijo, se encuentra actualmente en trámite parlamentario, por lo que su aprobación definitiva, de seguir su cauce sin cambios, aún se demorará unos meses.



El Congreso deberá también validar la trasposición al ordenamiento jurídico español de la Directiva PSD2 después de que el Ejecutivo liderado por Mariano Rajoy aprobara el pasado mes de mayo el anteproyecto de ley de servicios de pago.



Otra de las normativas que el Gobierno saliente dejó pendiente es la trasposición de Mifid II, que pretende aumentar la transparencia en los mercados y que entró en vigor el pasado enero con su traslado al ordenamiento español incompleto. Por el momento, solamente se ha producido una adaptación parcial a través de un Real Decreto-Ley relativo a los centros de negociación (mercados regulados, sistemas multilaterales de contratación y sistemas organizados de contratación), que endurece el régimen sancionador.



El anteproyecto de ley que completa la trasposición, que prohíbe el cobro de retrocesiones, entre otras iniciativas, fue aprobado a finales del pasado año, por lo que también se encuentra en trámite parlamentario.



Dado que aún no han obtenido el visto bueno del Parlamento, Calviño deberá también decidir sobre el futuro de estas y otras normativas que asolan al sector bancario, puesto que podrá llevar a cabo su paralización si así lo considera oportuno.