La feminización del paro: cambia el perfil del parado a mujer de mediana edad y con nivel educativo alto

Fuente: WFG
01/03/2018 14:36

MADRID, 01 MAR. (Bolsamania.com/BMS) .- Asampleo ha publicado un informe sobre el paro entre las mujeres. En la fase de recuperación económica, la tasa de paro ha pasado del 26,1% en 2013 al 17,2% en 2017, con una reducción de más de dos millones de personas en el número de parados. Sin embargo, esta reducción no se ha producido por igual para todos los colectivos. En el análisis del tipo de personas que predominan en las listas de desempleados de nuestro país, destacan las mujeres de edad media (entre los 35 y los 44 años) y con un nivel educativo alto.



Según el informe, hace cuatro años, el perfil más común entre los parados era el de un hombre, de edad comprendida entre los 25 y los 34 años y con un nivel educativo bajo. En la actualidad son ellas en lugar de ellos, adultas y no tan jóvenes y con un alto nivel educativo, las que ostentan este título. Representan en la actualidad el 8% sobre el total de parados, frente al 4,2% que representaban en el 4T13. Estos datos llevan a Asempleo a afirmar que durante la recuperación se ha asistido a la “feminización” del desempleo, un desequilibrio inexistente antes y durante la crisis.



La franja de edad de las mujeres paradas coincide y puede estar relacionada con el efecto que ejerce la maternidad sobre su situación laboral. Por otro lado, el nivel de formación puede responder a que la consolidación de la recuperación ha provocado una aceptación de puestos de trabajo más acordes a la formación y la franja de trabajadores con un nivel educativo alto presentan más dificultades a la hora de encontrar un trabajo adecuado a sus conocimientos y capacidades.



PROBABILIDAD DE ENCONTRAR EMPLEO



La probabilidad de que este colectivo encuentre un empleo ha mejorado durante la recuperación (era del 17,6% en el 4T13 y pasó al 20,7% en el 4T17) en tres puntos porcentuales, frente a los seis que ha mejorado para el conjunto de parados.



Atendiendo al tipo de contrato, las posibilidades son muy dispares, siendo mayores cuando se trata de un contrato temporal (15,4%), que a uno indefinido (4%). Esperar a encontrar un contrato indefinido suele conllevar mayor tiempo en el desempleo, algo que incide de forma negativa en el gasto público, así como en la economía doméstica y que además, supone una descapitalización de las habilidades del colectivo y de la formación que han adquirido.



Durante la recuperación, la salida del paro hacia el empleo se ha sustentado en el empleo temporal, que ha permitido romper con el círculo del desempleo y que ha resultado ser la pasarela más eficaz para transitar del paro al empleo (en 2017 la probabilidad de encontrar un empleo temporal es 14 puntos porcentuales superior a la de encontrar uno indefinido para el conjunto de parados).



El contrato temporal, por tanto, se presenta como la mejor opción para favorecer la entrada o el reenganche de los desempleados al mercado de trabajo, evitando así un enquistamiento del paro y que las habilidades y conocimientos de los individuos que están en el paro, caigan en la obsolescencia y queden desfasados de las necesidades del mercado.



Del análisis por CCAA extraemos una afirmación preocupante y es que, por regla general, donde mayor peso tiene el colectivo predominante (mujeres de mediana edad y con un nivel educativo alto) sobre el total de parados, menor es la probabilidad de que sus integrantes encuentren empleo.



En comunidades como Aragón o Asturias, donde el colectivo tiene un peso superior al 10%, su probabilidad de encontrar empleo está muy por debajo de la media española (8% y 16% respectivamente, frente al 21% de la media española). Las CCAA que se encuentran en esta situación, deberían impulsar medidas que favorezcan la reincorporación de las mujeres de nivel educativo alto y de mediana edad, al mercado laboral. Otras comunidades como Extremadura o Murcia, en las que el peso del colectivo se cifra en menos del 6%, sus probabilidades de encontrar empleo superan con creces las de la media española (25% y 24% respectivamente).